¡Se han ido! ¿Qué diablos le pasa a esos pseudo-robots? Primero me incitan a ser uno de ellos, ya sea aquí o en plena Tour Eiffel y se largan, “¡Pff!” Es la expresión digna de una aLinna extasiada que se ha quedado con ganas de más… “Music Non Stop”.
Bueno, no importa, mi plato fuerte está por comenzar, pero veo que mis amigos no están tan cerca como en un principio, a cada beat un centímetro más lejos, tomando en cuenta que cada canción duró aproximadamente cinco minutos y cada canción tendrá unos.. ¡Si, qué están lejos! Bueno, no sé, las matemáticas son muy abstractas como para pensar en ellas mientras.. ¡Qué rayos! Es Tom Yorke haciendo su aparición, esto es genial, si yo no estuviera exaltada eso no importaría, porque entre miles de personas una no importa, ellas gritan y gritan provocando una reacción en mí… una musical.
Una, dos, tres canciones y las luces van cambiando, veo como las burbujitas en las lámparas recorren cada uno de los tubos para subir y bajar, veo a Tom Yorke de frente pero también en la pantalla veo su cabeza, es genial, lo tengo bien ubicado por todos lados y el no lo sabe, “It’s a Diabolic Scheme”
¡¡What a Fuck!! Qué luces tan ácidas, me he quedado como una perfecta idioteque entre la muchedumbre, mi cerebro sólo refleja las luces a mi corazón, mi corazón lleva las imágenes a cada parte de mi cuerpo como si se tratara de que cada beat tuviera una razón meramente musical de existir en mi cuerpo, no entiendo como lo logra mi corazón, sólo sé que lo hace.
Rojo es el escenario, pero mis ojos ya no saben en qué color se quedaron, parpadeo y es amarillo, lo hago de nuevo y es rosa, los cierro y veo azul, lo único que no cambia es la cima del éxtasis, mis pies al ritmo y mi cabello jugando a que el aire no se detenga.
Fue tan rápido y todo termina, salgo y compro la típica estampita de Radiohead, una para mi carpeta, otra para lo que se ofrezca y una tercera para Carock, la pequeña hermana Marmolejo que se quedó sin ver el concierto, una estampa no le dirá cómo estuvo pero si le dirá que nos acordamos de ella.
Camino, camino, camino, no tengo crédito en el celular, mis amigos se quedarán en una casa cerca, no tengo idea de cómo regresar a mi casa, mi mamá no me llama y sólo veo una procesión que pretende regresar a sus hogares, aunque si no lo hacen a muchos no les importaría, han visto a Radiohead y nada les podría arruinar la noche.
El trayecto a casa no es emocionante, es lo mismo de cada concierto, microbuseros astutos han ideado rutas originales pero sumamente costosas para los recién egresados de la Academia Yorke; así que entre “micros” y taxis he llegado a mi casa, cosa que no resulta emocionante, lo emocionante es el momento en el que cierro los ojos, “¡there there!” está sonando… los colores ácidos de los cuales me he hecho fan han aparecido tras mis párpados… de miedo; no sé como catalogar eso, así que las palabras de Moni resultan perfectas: “sufres de resaca de concierto” yo diría que es un concepto entre colorimetría musical psicótica y sonidología paranoica exitante.
No hay más… es esa sensación post-orgásmica que te deja un buen… ¿sabor de oídos? Al diablo con lo que sea, sólo es una teoría musical, no sé aún si es aplicable solo a las aLinnas, pero que resulta adictiva y claro que si por mi es, no dudo en repetirla, al fin y al cabo sólo es una adicción más.
aNónima Duarte.